Te hacen daño ¿Qué debes hacer?

Aun Dios me advierte de no guardar rencor (Levítico 19:18). El rencor, amargura y odio solo lastima a la persona que lo posee. El rencor es como un cáncer y me terminará destruyendo si lo tengo. No puedo cambiar lo que otro piensa de mi o me ha hecho, pero si puedo cuidar mi propia actitud y asegurarme de que estoy bien con Dios y con la persona.