Mente Carnal o Espiritual. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios;  porque no se sujetan a la ley de Dios,  ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.Romanos 8:7-8

Con el alma – la mente – colocada entre el espíritu y la carne, la pregunta es: ¿qué va a controlar mi mente? ¿Va a ser mi espíritu, puesto que mi espíritu está vinculado al Espíritu de Dios? Mientras pasa el día, ¿seré un hombre espiritual? ¿O seré carnal, preguntándome, ‘¿Dónde voy a ir? ¿Cómo voy a recibir sustento en casa? ¿Qué voy a comer?’ De hecho, si mi cuerpo controla mis pensamientos, tengo una mente carnal y no puedo agradar a Dios.

¿De qué se trata la vida?’ se preguntó Salomón. ‘Se debe tratar de dinero.’ Entonces reunió tanto oro que incluso la plata no tenía valor en su reino. ¿Ha notado que las personas más acaudaladas en nuestra sociedad a menudo terminan tomando drogas?

¿Por qué ocurre esto? Porque aquellos que llegan a la cima descubren que el dinero no es la respuesta, mientras que el resto de nosotros pensamos que si pudiésemos hacer más dinero, trabajar más duro o invertir de manera más sabia, seríamos felices. Salomón lo supo más que nadie. Tuvo tanto dinero que no supo qué hacer con él, y todavía se sintió infeliz – entonces pensó que la felicidad debía encontrarse en las mujeres.

Tuvo 1000 esposas y concubinas, pero descubrió que tampoco eran la respuesta. ‘La felicidad debe encontrarse en la búsqueda intelectual,’ pensó. Entonces se convirtió en botanista, biólogo, ictiólogo. Llegó a ser tan entendido que sus libros fueron escritos por centenares. Llegó a ser tan filósofo que la gente viajaba de todas partes del mundo para escucharle compartir sus proverbios. Después de todo concluyó que mucho estudio es fatiga de la carne (Eclesiastés 12:12).

La respuesta debe estar en hacer fiestas, pensó. Entonces trajo pavos reales y simios del África y el vino fluía libremente durante las fiestas de manera tan suntuosa que haría que Hollywood se sintiera celosa. Pero todavía había un vacío en sus ojos. Decidiendo que la respuesta a su inquietud debía estar en el poder, hizo que su imperio sea el más poderoso de sus días. Pero permaneció vacío.

Pobre Salomón. Póngase en sus sandalias doradas. ¡Qué frustración! Lo tenía todo – Todo el poder que quiso, más dinero del que podía contar, 1000 de las mujeres más hermosas siempre a su disposición, fiestas interminables, educación, filosofía.

Pero aquí estaba su dilema: esto no satisfizo. Mientras que la persona promedio piensa, ‘Soy casi feliz. Si puedo conseguir una casa más grande o un carro más nuevo, sé que seré feliz,’ – Salomón estaba atorado. Estaba en la cumbre. No había un carro más grande para comprar, no había otra mujer a la cual seguir, no había una inversión más grande para realizar. Se encontraba en la cumbre y dijo, ‘Hay un vacío.’

Y aquí se aparece el pequeño Pablo con sus piernas arqueadas, nariz ganchuda y cabeza pelada, diciendo, ‘Es realmente simple. Ser de mente carnal es muerte – pero ser de mente espiritual es vida y paz.’

El hermano Salomón finalmente lo resolvió. Después de aproximadamente 12 años de mujeres, dinero, poder y filosofía, dijo, ‘El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre’ (Eclesiastés 12:13). Y desde ese momento en adelante, Salomón fue conocido como ‘El Predicador.’

Le hago esta pregunta: ¿qué ha estado gobernando su alma? ¿Ha sido la carne o ha sido el Espíritu? Si va a ir en búsqueda de lo material y vive para su carne, nunca quedará satisfecho. Pero si vive para el Espíritu, conocerá la vida y la paz eternamente y en este momento.

 

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