Introducción Efectiva. La introducción de un sermón efectivo cumplirá tres cosas (véase la tabla 14.1). Primero, atrapa la atención de la gente. Tal como bromea Haddon Robinson, “Cuando se levanta para predicar, las personas están aburridas y esperan que haga que el momento sea peor.” Una buena introducción también debe sacar a la superficie una necesidad. Las personas escuchan los sermones porque quieren aprender a cómo tratar con su dinero, sufrimiento, ira o sus urgencias sexuales. Cuando les muestra que el texto que planea predicar lidia con los asuntos que enfrentan, entonces están listos para escuchar. Finalmente, una introducción efectiva orienta a las personas al texto o cuerpo del sermón. Esto hace que sea más fácil que las personas entiendan la historia bíblica que planea contar.

Marcas de una Introducción Efectiva

  1. Esta al mando de la atención del oyente.
  2. Saca a flote la necesidad del oyente para que escuche.
  3. Orienta al oyente al texto.

Generalmente los expositores le sacan provecho a las introducciones de sermón en historias, ilustraciones, citas, preguntas, poemas, canciones o experiencias pesonales. En la introducción a un sermón con historia, empero, hay algunas diferencias. Puesto que ya está a punto de contar una historia como de Débora y Barac, Sansón y Dalila, Rut y Noemí, puede hacer que su sermón sea muy “intenso” introduciéndolo con otra historia sobre la Princesa Diana o Bill Gates. Puede hacerlo mejor con una pregunta como, ¿Por qué es que cuando le pide a Dios su pan diario, a menudo parece que se come su almuerzo? Con unas cuantas declaraciones más puede bosquejar un cuadro de lo que se dibuja en las vidas de sus oyentes. Alrededor de la mesa en el desayuno le pide a Dios que provea $248.00 para que envíe a su hijo o hija a un campamento en el Campamento Cristiano Northwoods. Media hora después, la bomba de agua se sale de su automovil, y tiene que pagar $167.00 para que la arreglen. Le ha pedido a Dios que le provea. Todo lo que hace es enviarle otra cuenta. Luego está listo para orientarlos al texto que trata con este dilema.Hay una historia en Génesis 22 que nos ayuda a entender por qué Dios parece comerse nuestro almuerzo cuando le hemos pedido nuestro pan diario.

Una cita podría funcionar bien también. Por ejemplo, podría introducir un sermón sobre 1 Samuel 17 con esta cita hecha por William Arthur Ward: “La adversidad hace que algunos hombres se rompan y otros que rompan records.” Podría usar una cita del libro de Beryl Markham West with the Night para introducir un sermón sobre el libro de Rut: “Si algún hombre tiene algo de grandeza, ésta viene a la luz – no en un tiempo de extravagancia, sino en el libro mayor de su trabajo diario.”
A menudo una forma de empiezo efectiva es una “apertura fría.” Esencialmente significa saltar justo a la historia con una descripción cuidadosamente dibujada de una escena. Necesitará visualizar la escena para sus oyentes. Un sermón sobre Josué 2 podría comenzar de esta forma:
Era ya tarde cuando el llamado llegó a la puerta. El sol de la tarde alargaba las sombras de los hombres que se hallaban a la entrada de la puerta. La prostituta se ajustó sus brazaletes de plata y la red dorada que cubría su cabello trenzado. Había resaltado sus párpados superiores con pintura negra y sus párpados inferiores lucían una raya estrecha de color verde. El olor del incienso surgía de un pequeño quemador de incienso. Había dos hombres a la puerta. Pequeños y con barba, obviamente no eran de la ciudad. Sus pies estaban cubiertos con polvo. La prostituta no se imaginaba en lo más mínimo que su vida no volvería a ser la misma.

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