La Crítica ¿Me ayuda o me destruye?

La Crítica ¿Me ayuda o me destruye? Aunque nadie quiere ser criticado, es algo inevitable no solo en el ministerio, sino también en toda la vida. Tal vez uno es más criticado en el ministerio que en otros lados (lamentablemente), pero hay varias cosas que debemos recordar cuando somos criticados:

La Crítica de Otros no Siempre es Malo

Es difícil creer que la crítica de otros podría ser buena. Me pregunto ¿cómo podría ser bueno cuando me duele tanto? Personalmente, la crítica me ha hecho mucho daño y siempre me ha preocupado cuando alguien estaba en desacuerdo conmigo o cuando hablaban mal de mí. Aunque no lo creamos, la crítica nos puede ayudar en muchas maneras:

  1. La crítica puede ser necesario para darme cuenta que estoy dañando a otras personas. Por supuesto que no quiero lastimar a nadie, pero puede ser que mis acciones, actitudes o hábitos están lastimando a otros sin darme cuenta. Si escucho a la crítica en vez de enojarme, tal vez podría mejorar mi persona, mi trabajo, mis acciones y mi vida.
  1. La crítica puede ayudarme a auto-evaluarme o abrir mis ojos para otras ideas. Si pienso que estoy bien o que no me equivoco en cómo hago las cosas, ¿para qué cambiar? Mas de una vez, la crítica de otros me hizo abrir los ojos para observar otras y nuevas ideas para el ministerio.

Respondiendo Bien y con Sabiduría a la Crítica

Lamentablemente no podemos controlar lo que otros opinen de nosotros, pero si podemos controlar nuestra reacción hacia la crítica. Responder bien a la crítica de otros, muestra madurez espiritual y el interés en querer ser como el Señor Jesucristo.

Para ser franco, he querido decir palabras feas o expresar mi enojocuando alguien me ha criticado, pero después de un tiempo, di gracias a Dios cuando la persona regresó a la iglesia porque le había tratado bien. El responder bien y de una manera sabia a la crítica siempre trae recompensas, pero el responder mal cierra las puertas y las oportunidades futuras.

Cuando otros me critican, si no tengo cuidado empiezo a criticarles a ellos, odiarles o pensar mal de los que me han criticado, hasta el punto de guardarles rencor por sus críticas. El problema es que la actitud que tomo, me afecta más a mí que aquellos que me hayan criticado. El enojo, resentimiento o amargura que se forma dentro de mí, me aleja de Dios y no me da libertad para orar, predicar, saludar a la persona que me ha criticado o aun pensar y vivir tranquilo. En pocas palabras, cómo respondo hacia la crítica es de suma importancia.

Por no responder bien a la crítica, muchos obreros de Dios cayeron en las manos del diablo frustrándose y amargándose, no pudiendo avanzar en sus vidas y ministerios.

Mi Responsabilidad es Hablar con la Persona que me Critica

Muchas veces estuve triste y me imaginaba lo peor cuando escuchaba que una persona me estaba criticando, pero cuando me acerqué a hablar con la persona entendí que no era tan grave, solo era un teléfono malogrado.

Es interesante que Cristo dijo que si nuestro hermano tiene algo contra nosotros, tenemos la responsabilidad de arreglarlo (Mateo 5:23-24). Pensamos muchas veces que solo tenemos que hablar con una persona si somos los culpables, pero sorprendentemente tenemos la responsabilidad de hablar con la persona si somos culpables o no culpables. Si hablamos con la persona que nos criticó, tal vez nos daremos cuenta que ni siquiera lo dijeron o que era un mal entendido, etc. Es mejor y es Bíblico hablar con la persona en vez de recibir su crítica y enojarnos. Nos haría bien a nosotros y a la persona si le hablamos. Aun si la persona sigue criticando, puedo estar tranquilo porque hice mi parte en buscar hablar y arreglar el problema.

A lo mejor, la persona tiene razones para criticarme, lo mejor que podría hacer es reconocer mi falta y pedir perdón.  Casi siempre resulta mejor cuando hablo con la persona en vez de ponerme mal o empezar a criticarle por lo que me hizo.

Orar por los que me Critican

Cristo mismo nos enseña la importancia de amar y hacer bien a los que nos hacen mal. El orar por los que me critican me permitirá ser mas como Cristo, hablar y pensar en la persona que me criticó sin resentimiento.

En un momento de mi vida cuando pensé que tenía derecho de enojarme y estar mal contra una persona que me estaba lastimando, mi padre espiritual me hizo una pregunta  ¿estás orando por esta persona? Me enojé porque mi pensamiento era “como voy a orar por la persona si me hizo mal”, pero la amonestación que me dio en aquel momento era exactamente lo que necesitaba.

Que Dios nos ayude orar por los que nos critican hasta que podemos pensar bien y amarlos como Cristo nos enseña.

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