Autodisciplina en el Ministerio

Autodisciplina en el Ministerio. II Timoteo 1:7 dice, “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” La palabra dominio significa: “Poder que se ejerce sobre personas o cosas”. Dios nos dio el poder de controlar nuestras propias acciones y vida. En el ministerio, el dominio propio (auto-disciplina) es de suma importancia.

Un obrero de Dios que está a tiempo completo en el ministerio normalmente es su propio jefe. No tiene a nadie que le diga la hora que se tiene que levantar, cuantas horas tiene que trabajar en el día, si tiene que visitar, estudiar, etc. La verdad es que el obrero de Dios puede manejar sus propios horarios y tener libertad…. pero esta libertad puede destruir al obrero y a su ministerio o puede hacerle despertar para tener autodisciplina en su vida.

Para expresar la importancia de esta verdad, quiero hablar de mi propia vida. Personalmente tengo familiares, amigos e iglesias que me apoyan para estar en el ministerio. Hay hermanos y amigos en la iglesia donde estoy pastoreando a quienes pido que sean fieles a las reuniones, den sus diezmos y ofrendas y que participen en las actividades de las iglesias (como invitar, testificar, etc.). Yo sería un hipócrita y culpable de una condenación fuerte si espero que los demás trabajen, vengan a la iglesia, den sus diezmos y se involucren en la obra mientras que yo descanso en mi casa y no hago nada. La necesidad que tengo es disciplinarme al trabajar, estudiar, visitar, orar, testificar, etc.

Poco tiempo después de estar en el ministerio, me di cuenta que nadie sabía de mis actividades, lo que hago y a lo que apunto … pero también me di cuenta que si no tengo dominio propio, auto-disciplina, nunca iba a avanzar en lo personal, familiar o ministerial.

Francamente como obreros de Dios podemos escapar de muchas personas, pero debemos recordar que los ojos de Jehová están en todo lugar (Proverbios 15:3). Como obreros de Dios, debemos hacer todo lo que hacemos por Cristo y no por el hombre (Colosenses 3:23) – y antes que digamos “así es, lo hago para Dios y no para el hombre”, debemos recordar que si es para Dios, debe ser cien veces mejor que si fuera para el hombre. Dios nos advierte que no seamos flojos o negligentes sino que usemos bien el tiempo, los talentos y los recursos que Él nos dio.

Hay momentos en que cada uno de nosotros queremos terminar el día e ir a casa… igual no habrá problemas siendo que somos nuestros propios jefes. Pero piensa en esto

Hay momentos en que me gustaría ir a casa y cerrar la puerta … pero me pregunto, si todos tuvieran mi ética de trabajo, ¿se harían las cosas? Si todos tuvieran la actitud de “voy a descansar en vez de trabajar” ¿Avanzaría y crecería el ministerio? ¿Quién llamaría al afligido? ¿Crecerían los jóvenes que quieren predicar? ¿Estaría preparado el sermón para el domingo? Si yo no me disciplino, el ministerio y mi propia vida terminarán en estancamiento

Como yo soy mi propio jefe, necesito autodisciplina, tengo que empezar a colocar algunas reglas en mi propia vida. Así como una persona que trabaja por cuenta propia, yo también tengo que trabajar hasta tarde si es necesario, trabajar más tiempo o trabajar más duro para hacer las cosas. Como misionero, tengo en claro que las personas a las que estoy ayudando tienen que tener acceso a mi sea cual sea la hora. Aunque he tenido la suerte de ayudar muchas veces, veo que muchas otras veces he fallado. He fracasado porque la almohada se sentía bien, he fracasado porque no había estudiado, he fracasado… porque yo no era disciplinado en mi propia vida.

Por eso les reto con ideas que me han ayudado. Si estás casado, asegúrate de que tu esposa entiende cual es su responsabilidad y que esté de acuerdo, luego, siéntate y dile al Señor que vas a tomar tu trabajo en serio. Piensa en ello, ¿A quién más se le paga para llegar a predicar y enseñar a otros? ¿Quién más puede ver a los nuevos conversos que son bautizados, que crecen y que comienzan a predicar? Sin duda tengo un gran privilegio, pero ¡cuánto mayor es mi responsabilidad!. Así que únanse a mí a fin de renovar nuestro compromiso de hacer lo que se necesite como siervo del Señor. Que Dios nos ayude a disciplinarnos para servirle con el tiempo, esfuerzo y amor que sea necesario.

 

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