La necesidad de la Predicación Expositiva

La necesidad de la Predicación Expositiva. El predicador que abandona la Biblia abandona su autoridad. Si predica su opinión o la opinión de otros hombres es solo un hombre hablando con otro hombre sin embargo si el predicador predica la Palabra de Dios entonces Dios hablará. Dios habla por medio de su Biblia. La predicación de la Biblia deja a Dios encontrarse con el hombre. Entonces la Biblia puede traerlos a la salvación y entonces a la madurez espiritual. II Timoteo 3:15-17. Algo magnífico sucede cuando Dios enfrenta al hombre por medio de la predicación. Debemos aprender lo que es la predicación expositiva. Y la manera que se compara con otras maneras de predicar.

Definición de la Predicación Expositiva

La predicación, es un proceso vivo que incluye a Dios, el predicador, y la congregación y no hay manera de capturar algo tan dinámico.

La predicación expositiva, es la comunicación de un concepto Bíblico, derivado de y transmitido por medio del estudio histórico, dramático, y literario en su contexto, lo cual el Espíritu Santo primeramente aplica a la personalidad y a la experiencia del predicador y entonces por medio del él a sus oyentes.

El Pasaje determina el mensaje

En la predicación expositiva, lo que determina el mensaje del predicador es lo que ha dicho el escritor Bíblico. La predicación expositiva es más una filosofía que un método. La pregunta es si el predicador va a doblar la rodilla a las Escrituras o va a buscar sostener sus pensamientos e ideas con la Biblia. El predicador debe acercarse a las Escrituras con la idea de re-examinar sus convicciones doctrinales, y aún rechazar las enseñanzas de sus profesores más respetados. Debe acercarse a la Biblia con la actitud de un niño. No viene para discutir ni probar su punto, sino para entender y experimentar lo que entiende.

La meta es comunicar un concepto

La predicación del evangelio son ideas, ideas de fuego, traídos a los hombres como Dios se los ha revelado en las Escrituras.

El concepto sale del texto. El predicador enfocará la Biblia y el texto. Buscará lo que Dios ha dicho por medio del estudio de la historia, del pasaje, la gramática, su forma literaria, etc. Su deseo es que la gente respete, amen, y escudriñen la Biblia.

La idea de comunicación es que “se necesitan dos para hablar de verdad, uno para hablar y otro para escuchar.” Comunicación quiere decir un encuentro de significados. El predicador tiene que entender a la gente con quienes habla.

El concepto se aplica al expositor

No se puede separar el mensaje del mensajero. El predicador está en el centro del proceso. La predicación es la verdad derramada por medio de una personalidad. El hombre afecta a su mensaje. La congregación no escuchará un sermón pero sí a un hombre.

La predicación no es el arte de hacer un sermón y su entrega o predicación. Más bien es el hacer un predicador y entregándose a Él. La predicación expositiva debe desarrollar al predicador en un creyente maduro. Mientras que va estudiando la Biblia el Espíritu Santo le está estudiando a él. Cuando el hombre prepara mensajes expositivas entonces Dios prepara al hombre. La Biblia es el predicador supremo para el predicador.

Antes que el hombre proclame el mensaje de la Biblia a otros, el mismo debe vivir el mensaje. La Biblia y su lectura no pueden ser el aperitivo del sermón tienen que ser el mensaje. Muchos predicadores de verdad preparan su mensaje sin la ayuda de la Biblia y su estudio. Este tipo de mensaje no solo deprime a la congregación pero también enflaquecen al predicador. El Espíritu Santo no tiene con qué alimentar al predicador porque no pasa tiempo estudiando la Biblia.

Si el predicador es flojo, dejado, y deja de estudiar entonces el Espíritu Santo tendrá menos y menos que decir al predicador. La predicación verdadera viene de un corazón de amor y una mente disciplinada que está a la disposición entera del Espíritu Santo. Lo que más le interesa a Dios es desarrollar o preparar mensajeros en vez de mensajes porque es por medio de la Biblia que el Espíritu Santo enfrenta a los hombres por eso el predicador tiene que escuchar a Dios antes de hablar por El.

El concepto tiene que ser aplicado a los oyentes.

El expositor piensa en tres áreas. Primero como un estudiante de la Biblia, el trabaja buscando el significado y la enseñanza del escritor Bíblico. Entonces como un hombre de Dios, lucha con la pregunta de cómo Dios quiere cambiarle a él personalmente. Por fin como un predicador, él medita sobre lo que Dios quiere decir a su congregación. La aplicación da el propósito a la predicación. El pastor se relaciona con su rebaño y siente sus dolores, gritos, dudas y miedos. Mientras él va estudiando las Escrituras medita en lo que puede decir a su gente en su tristeza, culpa, duda y muerte.

Si la predicación expositiva es aburrida es porque le falta una aplicación creativa. Si la predicación no puede hacer una diferencia en el mundo donde viven, entonces quizás no hace ninguna diferencia.

El predicador expositor, enfrenta a la gente con la Biblia, en vez dar una conferencia sobre la historia o arqueología. Dios habla a la gente donde están y como están.

No solo va a estudiar la gramática, historia, etc. pero también las relaciones entre la gente involucrada. También va a ver cómo y qué escogieron y cuáles fueron las consecuencias. Los valores que puede aprender de este pasaje. Las doctrinas tienen que ser predicadas prácticamente, y los deberes doctrinalmente. El predicador Bíblico está en una línea de gran sucesión. Los reformadores, los puritanos, los pastores de los padres de los peregrinos fueron todos mayormente expositores de las Escrituras. No anunciaron sus opiniones particulares o cuáles hubieran podido ser de interpretación privada o disposición dudable pero se pararon sobre las Escrituras y clavaron sus mensajes con un efecto irresistible con: “Así dice Jehová”.

Una Idea Principal

El sermón o mensaje debe ser una bala, no perdigones de escopeta. Idealmente cada sermón es la explicación, interpretación o aplicación de una idea primordial sostenida por otras ideas, todas sacadas de un pasaje o varios pasajes de la Biblia.

El predicador debe predicar porque tiene algo que quiere decir. Debe tener un mensaje.

Cada parte de un mensaje debe llevar a desarrollar, o seguir un tema o idea que unificar todo el mensaje.

Que queremos decir con la palabra idea. En el griego quiere decir “ver” y entonces “saber”. Una idea es un concepto o la idea de concebir. Una idea empieza en la mente cuando cosas que normalmente están separadas se juntan para formar una unidad que no existía, o no había sido reconocida antes.

Una idea es un tema y su complemento. El tema es más que una sola palabra porque tiene que contestar la pregunta ¿”De que estoy hablando?” El complemento es la respuesta de otra pregunta, “¿Que estoy diciendo acerca de lo que estoy hablando?”

Un ejemplo de un tema sería “¿Que es la prueba del carácter de una persona?” Su complemento podría ser uno de los siguientes:

La prueba del carácter de una persona es lo que se necesita para “pararle”.
La prueba del carácter de una persona es lo que él o ella harían si estuvieran seguros que nadie jamás averiguaría.
La prueba del carácter de una persona es como probar un gran árbol – cuán fuertes son sus raíces.

En otras palabras lo que queremos saber es “¿De qué está hablando el hombre de verdad y qué son las cosas básicas qué está diciendo acerca de su tema?

La primera pregunta es “¿Qué está diciendo el escritor Bíblico?” y “¿Qué está diciendo acerca de lo que está diciendo?”

En Salmo 117 vemos un ejemplo muy sencillo. El tema exacto sería “¿Por qué todos deben alabar al Señor?” El tiene dos complementos: Primero debe ser alabado porque su amor, misericordia, es tan fuerte y segundo porque su fidelidad es eterna.”

En Hebreos 10:19-25 el tema sería “¿qué debe suceder siendo que podemos entrar en la presencia de Dios con confianza y tenemos un sumo sacerdote?” Primero nos acerquemos con la seguridad que viene de tener un corazón limpio, segundo mantengamos la esperanza que profesamos, tercero estimularnos a amor y las buenas obras.

El esfuerzo que se requiere para declarar la idea del pasaje o mensaje en palabras exactas puede ser bien frustrante e irritante pero es el mejor uso de nuestro tiempo.

La gente está preguntándose “¿De qué está hablando el predicador hoy día?” “¿Qué está diciendo acerca de lo que se habla?”

El pensar es difícil y cuesta pero cuando Dios nos llama a predicar nos llama a amarle con nuestras mentes. La gente merece todo lo que tú puedes darles.

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