El mundo al que predicamos

El mundo al que predicamos, un buen libro para leerlo. Escribo el resumen del primer capitulo de este libro para darte idea de lo que trata, en la parte final vera unos links para comprarlos si estas interesado.

Es imperativo que conozcamos las diversas manifestaciones culturales y religiosas de aquellos que tratan de opacar al Evangelio de Jesucristo, y estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón…” (1Pedro 3.15)

Salvador Dellutri expone en una manera esclarecedora esas corrientes opuestas al Evangelio, sus puntos débiles y sus aspectos negativos.

El mundo al que predicamos. Capítulo 1: La herencia hebrea

Nuestra cultura occidental no sería lo que es si no fuera por el aporte de dos pueblos de la antigüedad: los hebreos y los griegos.

La particularidad de la cultura hebrea parte de su Dios. El Dios de los hebreos es uno especial, diferente a los dioses que adoraban los otros pueblos.

Las cinco facetas distintivas de la cultura hebrea son: el monoteísta, la revelación, la linealidad histórica, la creación, el pecado y la culpabilidad.

La concepción monoteísta

  1. Es un Dios espiritual
  2. Es un Dios con carácter
  3. Es un Dios que se revela

La revelación de Dios

La cultura hebrea se moldea en torno a la ley de Dios. Esta ley es revelada, es decir, recibida en forma directa de Dios, por lo tanto es inmutable y autoritativa.

Linealidad de la historia

A todo esto se añadía la esperanza mesiánica. El advenimiento del Mesías sería el clímax de la historia.

El hombre, creación de Dios

El origen del hombre se describe en los primeros capítulos del Génesis. Allí aparece diferenciado de Dios, es “otra” persona, pero fue creado a imagen y semejanza de Dios. El hombre no es un “ser en busca de sentido”: su origen, sentido y esperanza están claramente descritos.

El problema del pecado y la culpa

El principio de la sustitución y el perdón de Dios por intermediación de la sangre inocente era el camino a la paz interior. Todo se estableció de manera minuciosa, y el hombre – cuya conciencia le acusa de pecado – , tenía un camino claro y definido para reiniciar su comunión con Dios y recuperar así el equilibrio espiritual.

La nación hebrea se funda sobres estos principios, sosteniendo su condición de “pueblo elegido” . El cristianismo, nacido dentro del judaísmo, al proclamar a Jesús como el hijo de Dios y al predicar a “todas las naciones” penetra al mundo pagano, y pone los cimientos de nuestra cultura estos conceptos que serán vitales para el mundo occidental.

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